martes, 21 de octubre de 2008

La Buena Vida

Esto es una declaración de principios: soy alérgica a los libros de autoayuda. Como ciertamente tienen mala fama entre un grupo nutrido de personas, ahora se les llama de crecimiento personal. Son el mismo perro con distinto collar. Cambiándole el nombre a la cosa, la cosa no deja de ser lo que era. Ya lo anunció Shakespeare con la rosa y los Montesco.

No sé si a los otros afectados les pasa, pero a mí, desde que me diagnosticaron el cáncer, todo el mundo que lee algo me recomienda libros de esos. O no me conocen bien o piensan que la enfermedad ha podido cambiar mis gustos literarios. En especial hay uno, que se llama El Secreto, que me ha llegado por una decena de vías. No me apetece nada, pero estoy por leerlo sólo para que nadie más me lo recomiende vivamente.

Aun así, y para que no se me acuse de taxativa, toda regla tiene su excepción. He acabado de leer La Buena Vida, de Álex Rovira, y lo he hecho por dos razones fundamentales. La primera es que es un autor al que sigo habitualmente en el suplemento dominical de El País, y no me desagrada. No está en El Olimpo de mis favoritos como Javier Marías –lo primero que leo- y Almudena Grandes -a la que echo de menos la semana en que no publica-, pero lo que dice me parece coherente y nada esotérico. La segunda razón, la fundamental para haber comprado el libro, es que me lo recomendó Joan Forcades, el hombre que me descubrió a Camilleri, y, desde entonces, mi gurú en cuestiones literarias. Si Forqui me dice que lea algo, corro a la librería. Con él soy una chica así de fácil, qué se le va a hacer.

Si la pregunta es qué me ha parecido el libro la respuesta es que ofrece una visión de las cosas sencilla, de sentido común, que se acerca bastante a mi punto de vista. No hay en La Buena Vida fuerzas espirituales, ni comunión con la naturaleza, ni pociones mágicas. El título puede resultar algo engañoso y, por ello, enseguida el autor se encarga de aclararnos la cuestión. La Buena Vida no es vivir sin dar golpe ni tener mucho dinero. La Buena Vida es “la suma de actitudes con las que decidimos vivirla y entregarnos a ella; es, en consecuencia, el resultado del cultivo de las actitudes positivas que podemos elegir en un ejercicio voluntario y de consciencia y, por ende, es la acción que se desprende natural y coherentemente de ellas”.

El libro captó mi atención de forma irremisible porque ya en el primer capítulo Álex Rovira afirma que tiene la costumbre de preguntarles a sus amigos o conocidos si se consideran personas con buena o con mala suerte. Dice que, curiosamente, entre la amplia mayoría que se declaran personas con buena suerte ha habido circunstancias difíciles, llenas de momentos penosos; son, sin embargo, personas que consideran que esas arduas experiencias les han servido para aprender, para relativizar, para soltar, y, lejos de resignarse, decidieron asumir la experiencia vivida como un activo que les permitió cambiar y, por extraño que pueda parecer, por ello están agradecidos. Después de leer eso pensé: “¡Anda, es exactamente lo que yo creo!”

He dicho ya muchas veces en este blog, antes incluso de leer a Rovira, que me considero, a pesar de todo, una persona afortunada. Lo soy. Soy afortunada porque me encontraron el tumor a tiempo, porque tengo la fortaleza física y mental para sobreponerme a lo que me ha venido, porque me siento respaldada por muchísima gente que me quiere y que me lo demuestra, porque trabajo y he trabajado con un material humano excepcional y por tantas otras cosas que pasarme el día lamentándome porque me haya tocado la lotería inversa sería una pérdida absurda de tiempo y de energía.

La Buena Vida desarrolla estas y otras cuestiones. No quiero alargarme más y por eso sólo he dibujado algunas pinceladas del inicio, aunque el resto del libro me ha parecido igualmente interesante.

Y, last but not least (se nota que he estado en Irlanda, ¿eh?), Álex Rovira tiene el acierto de abrir La Buena Vida con uno de mis poemas favoritos: "Palabras para Julia", de José Agustín Goytisolo. A Isabel, a Àngels y a otras afectadas que me lean les quiero dedicar sólo una estrofa: “Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino nunca digas / no puedo más y aquí me quedo”. Un beso muy fuerte y muy especial para todas y, en estos días, sobre todo para Lola.


20 comentarios:

angels blog dijo...

Buenas!!! Aquí Àngels. Me he convertido en una de tus asíduas.

Pues yo este "finde" también he estado fuera. Me fuí a Burgos, y me ha venido muy bien para cambiar de aires.

Estuvimos en un pueblecito junto a Aranda de Duero, en una casa de turismo rural muy bonita y cuyos dueños, unas personas encantadoras.

Por si a alguien le interesa, el pueblo se llama Zazuar, y la casa, LOS TULIPANES. Tiene su propia Web.

Es de esos pueblos, en lo que paseas por la calle y todos los vecinos te saludan al cruzarse contigo.

En cuanto a lo de los libros, justamente acaban de recomendarme el Secreto, y esta misma mañana me lo he comprado, no sabía que fuera de crecimiento personal y esas cosas, pero bueno veremos que nos dice.

Tampoco he necesitado nunca que me dieran "un empujón" para salir adelante. Soy de ese tipo también durillo, que cree que la clave está en uno mismo. Si algo no va bien lo cambias.

Cuando un trabajo me castiga mucho, cambio, o si alguna cosa me hace daño, la dejo. Aunque no siempe lo he hecho a tiempo. En ocasiones he tardado demasiado, y quizás he sufrido un poquito más de lo que debiera, y en eso tal vez si me hubiera venido bien alguna orientación.

No sé si a tí también te habrá pasado lo mismo, pero a la gente como yo, nos parece que nos apañamos muy bien solitos, hasta el punto de que algunas veces nos pasamos "aguantando" y eso nos acaba perjudicando.

Pero bueno, eso es también lo que he aprendido de lo malo, seguramente repetiré errores, pero cada vez menos, y algún día me convertiré en "una fresca" (una despreocupada, para que me entendais).

Un beso y a seguir cuidándose tan bien. Aunque que te voy a decir yo. Como decimos en catalunya "tú no t'estàs de rés".

Àngels.

Anónimo dijo...

Hola Maria Antonia
Yo tampoco he necesitado libros distintos a los que suelo leer habitualmente, pero para este tiempo de reposo voy a comprarme este del que hablas.
Muchas gracias por tus ánimos, no creas que no me hacen falta.
Bueno espero poder tener internet en el hospital porque si no me dará mono.

Un besazo desde Murcia
Lola P.

Yo también tengo cáncer dijo...

Gracias, María Antonia, por acordarte de nosotras. Precioso el poema. Yo si he recurrido alguna vez, en períodos de mucha confusión, a libros de autoayuda, sobre todo para aclararme las ideas y encaminar la recuperación de mi autoestima. Creo que, como todo, en su justa medida no están mal.
Coincido contigo en que la capacidad de superación del ser humano están fuera de toda duda. Así que vuelvo a ponerme a tu lado, si me lo permites, para superar esta fase de nuestras vidas y seguir adelante.

Sabela dijo...

Tú no puedes volver atrás, porque la vida ya te empuja con un aullido interminable... Por todas vosotras.
Sabela

Anónimo dijo...

Hola Toñi.
Bueno la verdad no se como empezar, ni qué decir.
Empezar por alegrarme muchísimo al ver como enfrentas las adversidades, los obstáculos que te ha puesto la vida ( no esperaba menos de tí). Siempre positivamente y con optimismo. Me alegra saberlo, de verdad de la buena.

Creo que la gente podría pararse a pensar lo que hay detrás de tus líneas y aprender...(aunque esto no sea un libro de los que odias, esos de auto-ayuda, ja!)
Como en su día lo hice yo, porqué si te dejan, si hay ese acercamiento hacia tí, eres de esas profesoras/personas que dejan huella, que marcan, y hablo siempre personalmente, porqué te aseguro que sólo me ha pasado contigo y con otra persona.
No sé, sentía que tenía que decirtelo.
Y qué mejor que en esta ocasión, y en este lugar, emotivo y tan personal, (Aunque creo que he llegado un poco tarde a la fase," apoyo").

Pero bueno,dejemos eso a un lado, ya me lo reservo para un mail o algo más personal.

Qué contarte?
( cosas que te hubiera contado, si hubiésemos llegado a tomar aquel café que nunca llegó. No se si te acuerdas).
Pues nada, aquí me tienes en Barcelona, haciendo lo que me gusta, viviendo del baile entre otras cosas.
y sí!,me he parado a pensar un poco en qué estudiar. ya sabes por si eso que dicen de.. y si?...
pues eso.

Nada que me uno a esta comunidad,(lástima no haber llegado antes, seguro que me perdí cosas interesantísimas!)decir que seguiré leyendo tu blog mientras pueda, y que me alegro que te vaya todo bien, dentro de lo que cabe.

Por cierto, precisamente me estoy leyendo un libro, "El mundo amarillo" que lo escribe un tío que ha pasado por cáncer, y aplica sus experiencias recogidas en el hospital, a la cotidianeidad del día a día, el cual, a principios del libro, accentúa que NO es un libro de auto-ayuda.( El director de planta 4a) No sé si habrás oído hablar de él. Cuando lo acabe te doy mi opinión...( aunque va ser difícil superar a "La sombra del viento", leído justo antes de este.)



Bueno Toñi, Un abrazo muy grande y un placer haberte encontrado por la inmensa red.



Raúl Torres.

Anónimo dijo...

Bonitos libros de autoayuda (irónico claro está). yo, futuro pedagogo (me falta un añito y termino las especialidades) cuando me viene un chico/chica de la universidad con problemas de autoestima,sin voluntat o sin fuerza. o a mi mismo, gracias a las circumstáncias de mi vida. les planteo dos qüestiones, hago todo lo que esta en mi mano para ser feliz/honesto/con ganas? y que es lo que haria yo para sentirme mas poderoso (en personalidad)?
cuando la gente me contesta, le digo ya tienes la solucion, son dos de las preguntas mas claves, para saber quien eres, y a donde vas y si no lo crees asi fijate tu.
lee otra vez lo que has puesto y dime si no te has contestado las dos preguntas.
quedarse estancado en un libro de autoayuda, esperando que te dé la respuesta a tus pensamientos y emociones. y creiendote que te va a solucionar la vida o ese problema en concreto, dice poquísimo de una persona, por ejemplo de su personalidad, de no saber actuar o solucionar los problemas.

entiendo también a personas que leen estos libros para aprender a solucionar los problemas de otra manera que desconocian, es decir, tu (el libro) me lo dice yo lo hago. fàcil.no?

pero el dia a dia te pide respuestas rapidas i buenas, hablaríamos entonces de madurar... bonita i triste palabra para mi. triste porque comprendes de que YA NO ERES UN NIÑO. Y BONITA POR LA SENSACION DE LIBERTAD Y DE AUTOREALIZARSE.

me parece que me extendido demasiado por lo que quería llegar a decir, así que no diré nada mas porque entonces me iré por los de Ubeda i no quiero tampoco.

muchos ànimos y un bonito abrazo, por cierto, dentro de nada ya habrá poquitos cambios en mi, y un dia de estos tengo que ir al instituto a "valorar" el proyecto curricular. por si quieres participar en el cuestionario.ademas que me apetece verte.
enormes besos...Francesc Carbonell

Sabela dijo...

Más serena ya, y no de madrugada entre rayos y truenos de tormenta en el valle, escribo de nuevo, esta vez largo. Cuando se quemó mi casa, anduve perdida un tiempo. No entendía estar así, lejos de todo, desprovista. Vestí el mismo jersey casi un mes, porque me quedé sin ropa (el incendio fue de madrugada), y la que encontré no cuadraba con lo que yo era entonces. Todo se desvaneció: los libros que leía, el pasador que sujetaba mi pelo, el color de la luz en mi patio cada atardecer, los cuadros que colgué durante años de las paredes, los móviles (¿recuerdas, Toñi, los móviles de mi casa?). Atesoramos realidad durante tiempo y tiempo... Luego me di cuenta de que seguía mirando con mis ojos, que era yo la que todavía pensaba y hablaba. Yo misma. Comprendí que era un milagro seguir viva. Coloqué las piezas en su sitio correspondiente y resolví el enigma... Cuando se quemó mi casa anduve perdida un tiempo. No sé si llegué a encontrarme alguna vez. Sé que ya no miro como miraba.

He sido siempre una triste estupenda, una lánguida de nacimiento y de convicción, practicante asidua. A veces la vida pesa y no pasa, y otras pasa sin pesar. Soy triste igual que tremendamente miope o que mido metro y medio. Pero adoro cada experiencia. Abrazo la vida tanto que guardo dentro y pequeño esa lágrima amarilla que a veces atraviesa y corta la respiración. Esa lágrima que todos alguna vez hemos conocido... He aprendido a jugar con ella,a mirarla con respeto, a decirle "No podrás". Conozco a muchos tristes como yo que a veces se dejan atraer de modo peligroso por el lado oscuro de la fuerza, y caen, y creen que ya no vuelve nunca a salir el sol. Y el sol sale cada mañana.

Este es el blog de una mujer excepcional. Hoy quiero recordar a aquellos que alguna vez doblan la rodilla y caen al suelo. Para que sepan que siempre, siempre, pueden volver a levantarse.

Recordad a José Agustín: "Tù no puedes volver atrás/porque la vida ya te empuja/con un aullido interminable". Curiosamente mi abuela, una mujer fuerte que vivió una guerra, se llamaba Julia.

Un beso, niña guapa. Perdona lo personal.
Sabela

Anónimo dijo...

Hola, por primera vez a mis 50 años,he visitado el norte,y precisamente,Bilbao,bueno y tambien
San Sebastian,Donostia, me ha encantado,me he acordado de ti,y he
venido impresionada,de lo limpisimo
que esta todo,todo.En una semana no
he visto ni una caca de perro, en ningun sitio,ni una pintada en las
paredes,los jardines muy cuidados
y todos con flores,bueno tu todo
esto ya lo sabes,pero me ha llamado
muchisimo la atencion,yo que vivo
en el Puerto,y es una verguenza como lo tenemos.
Aparte nos hemos puesto morados a
pinchos,entre otras cosas,que rico
todo,ah,Getxo tambien me ha encantado.
A partir de ahora tengo ya opinion
propia sobre el norte y su gente.
Te sigo cada dia aunque no te escriba.
Madre ex alumnos.

María Antonia Valdivielso dijo...

Àngels,

Tomo nota de lo de la casa rural de Burgos, provincia por la que, por cierto, he pasado en coche un montón de veces, pero que no conozco. Es una vergüenza lo mío: me voy a destinos bien exóticos, a más de 10.000 kilómetros de todo y lo que está más cerca de donde nací y tengo a mi familia no lo conozco. Hasta hace dos años no había estado en Navarra (y la recomiendo encarecidamente) y hasta hace siete no había estado en Asturias. No conozco La Rioja y de la provincia de Álava, sólo Vitoria. Como digo, no tengo perdón. Me hace mucha ilusión, además, conocer el valle de donde proviene mi apellido, así que es una de esas cosas pendientes que haré en cuanto pueda (y no haga mucho frío, que para ir a Burgos en invierno hay que estar hecho de una pasta especial).

Leo que a ti también te han recomendado El Secreto. ¿Alguien debe de tener comisión o es que será bueno de verdad? Ya me lo contarás. De tu criterio como afectada me fiaré plenamente.

Tienes toda la razón del mundo: las que vamos de "duras" por la vida y pensamos que podemos salir adelante solas, cuando no podemos más no somos capaces de pedir ayuda (era mi caso). Pero si hace falta, hace falta. Yo me vine abajo con todo el equipo una vez. Tuve que recurrir a ayuda profesional, y salí del bache creo que viendo la vida de una forma mucho más positiva.

Me apunto a lo de la despreocupación. Ayer me dijeron una cosa que me encantó, que últimamente he ganado en serenidad. Quiero acabar con el ir todo el día como una moto, sin disfrutar de nada. Quiero tomarme las cosas con calma y darle a cada cosa y a cada persona su tiempo. No sé si eso viene por la enfermedad o por los 40. Me da igual.

Y si hay que llorar, se llora. Y si hay que reconocer que no podemos hacer algo solas, se pide ayuda. Y si algo nos hace daño, se deja.

Ya sabes cuál es mi "mantra" últimamente: cuídate y déjate mimar mucho. Un abrazo muy fuerte.

María Antonia Valdivielso dijo...

Lola,

No sé si estarás a tiempo de leer esto. Por si acaso: fuerza (que la tienes), ánimos (que no te faltan) y ganas de salir adelante (que te sobran).

Un abrazo muy fuerte y un beso especialmente cariñoso hoy.

María Antonia Valdivielso dijo...

Isabel,

Claro que todo está en el justo medio y soy partidaria de que todo aquello que ayude a alguien ha de ser más que bienvenido. Eso no quita que me produzcan algo de prevención, pero tampoco Cela me gusta, y eso sí peor para una profesora de lengua y literatura castellana.

El poema entero es una maravilla y, además, de los que se entienden sin ser un iniciado en la poesía, por lo que es especialmente recomendable para los alérgicos al verso, que de todo hay.

Me encanta que estés a mi lado. Sabes que yo también estoy al tuyo, aunque con "charco" por enmedio. Y, por favor, llámame Toñi, como mis amigos, porque ya lo eres.

Un abrazo.

María Antonia Valdivielso dijo...

Sabela,

Esa estrofa que citas es de las que más me gustan, aun con las connotaciones negativas del aullido. Hasta que no sea capaz de escribir algo como eso me hago el firme propósito de no intentar ni un verso. Con ello me condeno a no escribir un poema en mi vida. No creo que se pierda nada, la verdad.

No tienes que pedir perdón por lo personal. Al contrario. Fíjate lo que se está escribiendo por aquí estos días. Más personal no puede ser, y no sólo por mi parte. Es una maravilla que nos contemos cosas por escrito que a la cara no somos capaces de decirnos, por un pudor mal entendido que nos impide expresarnos como quisiéramos. Y esto lo dice la que llamaba tarta de merengue a cualquiera que hiciera alguna alusión a algo que sonara levemente a sentimental.

Sabelita, tú lo que eres es una romántica en sentido estricto. O mejor: una postromántica. Tu languidez y tu melancolía están en su punto justo y te dan esa personalidad que subrayas con un aspecto físico que dice de ti que eres así y que vas por la vida pisando mucho más fuerte de lo que tú a veces piensas. Por eso te queremos tanto los que te conocemos de verdad.

Álex Rovira habla de experiencias traumáticas que sirven para "crecer " (horror) como personas. En tu caso fue el incendio, en el mío el cáncer, en el de otros la muerte de un ser querido. Mi bisabuela solía decir "Que la vida no te mande todo lo que seas capaz de aguantar". Pues eso, que la vida nos trate lo mejor posible y que siempre haya gente a nuestro lado para ayudarnos a levantar si nos caemos (¡sabes que soy especialista en caerme dos veces en el mismo lugar!)

Besos, corazón.

María Antonia Valdivielso dijo...

Raúl,

¿Tú, leyendo libros de forma voluntaria? ¡Para que luego digan que la gente no puede cambiar! ¡Y un cuerno! Todos somos capaces de hacerlo, lo único que tenemos que hacer es encontrar una motivación para ello (hay que ver cómo nos estamos poniendo; tienes razón en que parece que nos ha contagiado lo de la autoayuda). Si te ha gustado el libro que estás leyendo, también lo leeré.

Claro que tenemos pendiente ese café. Te puedes imaginar que he estado de aquí para allá y que este verano he pasado mucho más tiempo en Palma (dejándome cuidar) que en Pollença. A partir del 13 de noviembre tendré un mes o un mes y medio de descanso antes de empezar con la radioterapia, así que si vienes por aquí, por favor llámame. Si no, queda pendiente para Navidad.

¿Estás preparándote para aquello que sabes que me gustaba tanto y que te presentaste otra vez? He visto que vuelven. Si te veo en la Cuatro me muero. Por si acaso, ya sabes que yo siempre he sido partidaria de que te abras puertas, las más que puedas, así que si vuelves a estudiar me parece que estarás tomando una decisión que siempre te va a beneficiar. Además, ahora, a la capacidad que siempre has tenido le vas a sumar motivación y madurez. Elige algo que te guste (acabar ESO, pruebas de acceso a un ciclo, da igual) y ya verás lo bien que te va a ir.

Un abrazo muy fuerte y disfruta de lo que haces y de lo que tienes.

María Antonia Valdivielso dijo...

Francesc,

¿El proyecto curricular del instituto? ¿Y eso qué es lo que es?
¡Es broma! Pues si tienes que pasarte por allí un día de esas semanas en las que yo estoy bien, quedamos para hablar y para ese café (me voy a volver una cafeinómena de cuidado si no pongo un poco de cuidado)

Sí me has contestado a lo que te pregunté, y continúo pensando que el paso que vas a dar es de persona valentísima, y más en un pueblo, lo que tiene muchas cosas buenísimas pero una presión social sobre el que es diferente que a veces puede ser agobiante. Seguro que entiendes qué quiero decir. Por suerte, tienes una familia estupenda (como mínimo lo son las dos miembras que yo conozco, tu madre y tu hermana), y eso no tiene precio.

Como le he dicho a Isabel, los libros de autoayuda valen en su justa medida. Que a mí no me gusten no los descalifica para los demás, aunque, como tú, pienso que la solución está dentro de un mismo o, en su defecto, en la ayuda que profesionales serios y rigurosos puedan aportar.

Pasa por aquí cuando quieras, enróllate lo que te parezca y paséate por los cerros de Úbeda (ciudad que, por cierto, no conozco y me apetece mucho también, porque me han dicho que es realmente bonito) o por donde sea.

Un abrazo, guapo.

María Antonia Valdivielso dijo...

Madre de ex alumnos,

Me gusta muchísimo esa reivindicación del País Vasco, que ha arrastrado durante años una mala fama completamente injusta por culpa del terrorismo. A mí había gente que me decía que era una locura ir allí, por si te mataba. La ignorancia es muy osada, y hace más daño del que uno pueda pensar.

En todo caso, Donosti siempre ha sido una maravilla, pero Bilbao no era un lugar precisamente bonito hasta "el efecto Guggenheim". Ahora da gusto ir allí como visitante. Y es verdad que en todo Euskadi cuidan muchísimo la limpieza. Estoy contigo en que aquí tendríamos que aprender, que mucho llenarnos la boca con el turismo de calidad y luego los visitantes se quejan de la suciedad que hay por todo (Pollença, el Puerto, pero hasta lo de Palma es de juzgado de guardia). La pulcritud ha sido otra de las cosas que quiero comentar también de Irlanda. Ver lo bueno de fuera hace que lo de aquí nos parezca todavía peor.

Haz mucha propaganda de lo que has visto...y comido... ¡Ay, cómo se come allí! ¡Qué maravilla! ¡Qué gorda vuelvo cada vez que voy! Eso es culpa del bacalao al pil-pil de mis tíos Ángel e Isabel y de las rutas gastrómicas que me prepara mi tío Valentín.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Maria Antonia
Creo que soy un poco bruja, sabía que hoy en tu blog habría algo para mí y fíjate son las 10.24 de la noche y ya estoy en el hospital y como no he traido mi ordenador he bajado a recepción para conectarme y "sorpresa" un mensajito para mí, si vieras la ilusión que hace. He venido cargada de todas esas cosas que le dan a una cuando se va a operar, yo las traigo desde el respeto a las personas que me las dan porque lo hacen con mucho cariño y para ellas es realmente importante, tú mensaje de hoy dormirá en mi mesita esta noche junto con todas las cosas importantes.
Bueno y ahora te dejo porque voy a subir, tomarme un par de lexatines , hacer un poco de zapping y esperar que los médicos que me tienen que operar pasen una buena noche y mañana estén inspirados y no les tiemble el pulso.
Me conectare el Lunes porque el weekend lo voy a pasar conectada pero a otras máquinas, esas que dicen que con ellas está todo mejor controlado, voy a tener mono de blog cuando esté allí muerta de aburrimiento, así que inspirate este finde y a ver si para el Lunes tienes nueva entrada.
Un beso muy fuerte desde Murcia (bueno hoy desde Torrevieja)
Lola

Anónimo dijo...

¡Hola Toñi!:
Llevo un tiempo sin escribirte nada pero te he leído todos los días, eh?. Estoy un poco acelerada últimamente, los turnos no me dejan un tiempo libre muy organizado y además me he apuntado a un curso de sevillanas y sigo con las clases de inglés. Tu te preguntarás que qué hace tu prima en un curso de sevillanas con ese salero del norte que le caracteriza, pues es que tu primo arrimado, ese que dice mi madre, es gaditano y, claro, hay que empatizar un poco con la cultura del contrario. El conectó muy bien con la nuestra, no veas como le gusta eso de los pintxos y la chuleta je, je, je. Lo del inglés es un poco más serio, qué montón de trabajo para casa!.

Yo nunca he leido ningún libro de autoayuda pero tengo una compañera que creo que es adicta, nunca lo he entendido pero bueno, si a ella le sirven... Mi trabajo es un buen método, cada día unas clases de paciencia, serenidad y mucha fuerza de tod@s l@s pacientes (clientes según el gerente, un poco feo, la verdad). Eso no quita para que, muchas veces me queje por bobadas, pero realmente creo que soy afortunada aún con todas las cosas malas que puedan estar pasando en la familia en estos momentos, de todo se sale, de todo se aprende y para muestra un botón: la lección que tú nos estás dando. Un besazo

Esther
PD: lo de mi madre con el blog es bueno eh? Tía Toñi, animate tú también!!!!!!!

María Antonia Valdivielso dijo...

Prima,

¡Qué bueno! ¡Tú bailando sevillanas! A mí futuro primo le ha sido muy fácil integrarse en cierta parte de la cultura vasca, como a ti te resultaría fácil integrarte en el pescaíto frito y las deliciosas gambas de su tierra. ¡A él me gustaría verle bailando el aurresku! Eso sí sería una verdadera muestra de integración.

Es curioso, tu gerente llama a los pacientes clientes (mira qué rima más mona me ha quedado, así, sin haberla preparado) y mis profesoras del ciclo llaman a las pobres que se van a poner en nuestras manos clientas también. Por cierto, el fin de semana del día 7 de noviembre se celebra una feria nupcial en Palma y nosotras vamos a tener un stand para, supuestamente, asesoras a las sufridas futuras novias que se atrevan a ponerse en nuestras manos. No saben la que les puede esperar, aunque llevemos ya dos semanas con los maquillajes de boda. Menos mal que por allí estará nuestra profesora (la que de verdad sabe) para echarnos una mano.

Es verdad que el trabajo, y más si es uno como el tuyo, es la verdadera terapia. Ver lo que tú debes de ver tiene, por fuerza, que hacerte valorar mucho más todo lo bueno que tienes.

¡Me hace tanta ilusión leer los comentarios de tu madre! Y me uno a tu petición de que mi madre también se anime y, dentro de poco, también mi padre, que se ha apuntado a clase de informática y hoy le he visto, por primera vez, sentado al ordenador. ¡Ah! Tía Mari Carmen, manifiéstate tú también vía blog, y no sólo por teléfono, que hay gente por ahí que piensa que tengo una tía imaginaria...

Un beso para todos, especialmente para ti, Esther.

Iris de Brito dijo...

Por Carlos he llegado a tu página y mirá que escribís bonito!!
Te mando, desde Montreal, un abrazo, compañera de batallas...
Te seguiré leyendo porque me caes bien, porque te gusta Camillieri, como a mí, porque sos positivísima.
Iris

María Antonia Valdivielso dijo...

Iris,

Gracias por tus palabras. Seguro que compartimos más pasiones, además de Camilleri. ¿Qué tal Mankell?

Por cierto, qué bonito es Montreal. Estuve en el 93 y volví encantada, aunque es cierto que en verano se sufre una avalancha de turistas con la que seguro que no resulta fácil vivir.

Un abrazo muy fuerte. Espero que sigas pasando por este lugar que a partir de ahora también es tu casa.