lunes, 22 de septiembre de 2008

Un poco de historia (X): "El hombre que CASI nunca sonríe"

El lunes 30 de junio empecé mi cometido como presidenta del tribunal de oposiciones, así que tuve ocupaciones delicadas y urgentes durante dos semanas. Eso no quiere decir que el pensamiento no se me fuera de tanto en tanto a lo que me esperaba, pero me distrajo del cáncer como única preocupación.

El mismo día llamé por teléfono a El Hombre Que Nunca Sonríe para informarle de lo que me había dicho la doctora (así funcionan las cosas en el mundo de la sanidad privada; o eres autosuficiente o no sé yo si te curan) y volví a verle el lunes 7 de julio para que me preparara toda la documentación que iba a tener que llevar al seguro para que me diera las autorizaciones. ¿A que os suena? Es como en la película “Atrapado en el tiempo”, donde el protagonista se ve abocado a repetir el Día de la Marmota. Lo que yo repito una y otra vez es el Día de la Burocracia y el Papeleo Inútil en la Sanidad Privada.

El lunes 14 de julio le llevé al médico todo debidamente autorizado –por la mañana del mismo día había pasado por Conselleria a cerrar definitivamente lo de las oposiciones, así que mejor coordinado no pudo estar- y, al día siguiente, ingresé de nuevo en la Clínica R., donde esta vez sí sabía lo que me iban a hacer con toda seguridad: aprovechando la misma cicatriz que tenía me iban a quitar unos cuantos ganglios de la axila y me dejarían un drenaje durante unos cuantos días. La operación fue bien, es lo que tiene ser una veterana del quirófano, por la noche ya me dieron de beber y todo transcurrió como se esperaba.

Al día siguiente me dieron un desayuno de risa y, para comer, me presentaron una dieta blanda, en absoluto adecuada para una tragaldabas de Bilbao como yo: una crema de verduras de primero, un puré de segundo y una compota de manzana de postre. Cuando el doctor T pasó a verme por la tarde, y cuando parecía impensable, se produjo la transformación. Le dije que estaba muerta de hambre porque me habían dado de comer “puré de primero, puré de segundo y puré de postre” y, ¡atención!, las comisuras de los labios se le elevaron de una forma que mi cerebro tardó en procesar, incrédulo ante lo que veía. Pero, sí, ¡era una sonrisa! ¡El Hombre Que Nunca Sonríe no está físicamente incapacitado para la risa, como yo creía! Sus músculos faciales funcionan perfectamente y en ese segundo tan especial se convirtió ante mis estupefactos ojos en El Hombre Que CASI Nunca Sonríe. Por desgracia, nunca se me ha vuelto a presentar esa personalidad oscura de este superhéroe tan particular.

Ya alimentada como la persona que soy, me fui recuperando a buen ritmo y el jueves ya querían darme el alta, pero pedí quedarme hasta el viernes, porque lo del drenaje la verdad es que es, por decirlo llanamente, un rollo. Salí con él de la clínica, pero llevar colgando una botella de cristal de medio litro con un contenido sanguinolento en su interior no facilita precisamente la vida social, así que estuve enclaustrada en casa de mis padres hasta el lunes, cuando volví a la consulta del doctor T para que me librara definitivamente de tan incómodo adminículo.

Antes, durante los días de ingreso, estuve haciendo ejercicios, ayudada por una pelotita de goma, para evitar perder movilidad y, en lo posible, que se me hinchara el brazo, una de las posibles complicaciones del vaciamiento axilar. Por cierto, el mismo viernes antes de salir ya tuve el resultado de la biopsia: también tenía metástasis en los ganglios de la axila. De los quince que me quitaron, tres estaban infectados. Fue una mala noticia, que me costó otro berrinche, aunque, puesta a ser práctica, después pensé que la operación no había sido en vano. Les pasaba a bastantes mujeres, porque antes por sistema se quitaban los ganglios de la axila junto con el tumor, que sufrían un postoperatorio bastante incómodo por algo que no hubiera sido necesario, porque muchas biopsias daban negativo.

No fue mi caso. En resumen, de los diecisiete ganglios que me extrajeron en las dos operaciones, cinco tenían metástasis. Cuando pregunté si eso significaba que el cáncer pudiera estar extendido a otras partes, tanto El Hombre Que CASI Nunca Sonríe como la oncóloga, a la que visité tres días después, me dijeron que no. Es más, ella me remarcó que, en ese momento, yo ya no tenía cáncer y que todo lo que iba a venir a continuación era única y exclusivamente profiláctico.


11 comentarios:

Maria Magdalena Tortella dijo...

Es muy agradable "leer" que no pierdes el sentido del humor.

Un beso fuerte!

fray lokus dijo...

Señorita Valdivieso:

Le agradecería que hablara el idioma del pueblo, "jamacuco", "adminículo" y otros vocablos que hacen que un esté consultando el RAE cada cuatro palabras, menos mal que el susodicho diccionario ahora está "onlain" (pa no ejcribir en inglich".

Anónimo dijo...

Princesa!!! Se te echa de menos!!! Joooooo

Espero verte pronto ahora que empezamos teatro dentro de nada . Te mando un abrazote enorme y te recuerdo que te quiero mucho ,-)

Besos y me gusta verte con tu vestido de lunarcitos!!!

LucyBoom

Anónimo dijo...

Hola Toñi:
Soy Maria Llobera ex alumna tuya de hace poco, hace un par de días me dijieron lo tuyo y hoy he sabido que tenías un bloc y aunque no nos conocemos muxo no he tardado ni un minuto en buscarlo y dejarte un comentario para darete muxos ánimos y decirte que tu puedes y que todo irá bien porque erea una mujer muy valiente y admirable.
Bueno ánimos y besitos (perdon por la ortografía jajajaja). dw
Maria Llobera

María Antonia Valdivielso dijo...

Maria Magdalena,

Seguramente es una tontería, pero pienso que si me tomo a ese hombre demasiado en serio, y me enfado, de alguna manera él gana. Y mientras me queden ganas de reírme es que no me encuentro tan mal.

Un abrazo

María Antonia Valdivielso dijo...

Fray Lokus,

Esas dos palabras pueden entrar en el examen por el que tendrán que pasar todos los que han entrado en este blog cuando me den el alta. Haré todas las recuperaciones que sean necesarias, porque no pienso repetir curso.

¡Ya puedes empezar a estudiar!

María Antonia Valdivielso dijo...

Lucy, guapa

¡Ojalá pudiera ponerme mi vestido de lunares, pero ya no quepo! En cuanto termine con todo esto, me pongo a dieta y me vuelvo al gimnasio a que me machaquen.

¿Qué tal la Nit de l'Art? No me encontraba lo suficientemente bien como para ir. Tampoco podré ir al primer día de teatro, porque me habrán acabado de poner el veneno. Nos veremos la semana siguiente.

Cuídate mucho, y, recuerda, ve por la sombra que ya sabes lo que pasa con los bombones y el sol. Un beso.

María Antonia Valdivielso dijo...

Maria,

Gracias por los ánimos y por los piropos. Espero que el principio de curso te sea fácil y agradable. Un abrazo.

Esther dijo...

Hola Toñi:
La verdad es que no sé ni que escribir. Anoche entré por primera vez en el blog y me leí todo lo que has escrito. Ahora he leído los comentarios y estoy emocionada, un poco por todos pero, sobre todo, por los de Quinete y Oscar (aunque yo también he de reconocer que, alguno de los de Quinete, se me escapan je je.)
Este fin de semana ha sido muy intenso para nosotr@s, estoy muy contenta del reencuentro, la última vez que os vi no era buen momento para nada. Me habría gustado verte, y hablarte, claro.
A ver si podemos vernos prontito, mi madre ya está meneando la cazuela de bacalao al pil-pil que te prometió.
Oiga, apunte en la agenda del año que viene el 12 de septiembre: viaje a Bilbao que se casa su primaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Un atxutxon con tx, que es igual que con ch pero de Bilbao, un poco más bruto.
Un beso de tod@s

P.D.: no me atrevo yo a decir que Marc sea igual que su padre pero esa nariz................

María Antonia Valdivielso dijo...

Esther,

¡Bacalao al pil-pil! ¡Qué maravilla! Voy a tener que ir a Bilbao pero ya. Tienes razón: la última vez que nos vimos fue en unas circunstancias muy tristes y no estábamos para casi nada. La próxima vez será mucho mejor, seguro.

Ya he apuntado la fecha en la agenda. Hay que ver, tantos años sin ninguna boda y ahora tantas bodas en poco tiempo. De verdad somos una familia muy rara en eso, qué poco nos casamos. Eso sí, ¡estaré encantada de ir a tu boda! ¡Con lo que me gusta a mí ponerme de tiros largos! Y sabré maquillarme y me podré aplicar todo lo que estoy aprendido en el ciclo formativo. Te ofrecería mis servicios, pero no sé yo si voy a ser muy fiable.

Un beso muy grande y un achuchón (con "ch", que no tengo mucha fuerza ahora) desde Mallorca. Me ha hecho muchísima ilusión que me hayas escrito. Cada vez me gusta más lo de tener un blog.

maria magdalena bisanyes dijo...

Hola Toñi!
como a muchos otros, a mi también me han hablado de tu blog, y fue de hecho, hablando de Tomeu, con todos los amigos.
Me ha emocionado mucho ver esa entrada... será la añoranza o la poca costumbre de vivir esta clase de situaciones, pero no me acostumbro a no llorar al pensarlo. Al principio no quería hablar de su muerte con nadie, aunque con el tiempo y la confianza en los amigos me he dado cuenta de que es mejor no crear más tabúes de los que ya existen.
Por otro lado, enhorabuena por la fuerza que estás demostrando enfrentándote a tu cáncer con tanta valentía... cómo bien has dicho, CONTAGIÉMONOS DE VIDA.

Un abrazzo fuerte y muchos recuerdos!!