viernes, 15 de agosto de 2008

Una cuestión peliaguda (II)

Desde luego, si hay algo que no se puede decir es que los especialistas no tienen controlados los efectos de la quimioterapia. De hecho, la oncóloga me dijo que en la actualidad hay medios para combatir y minimizar todos los efectos de la medicación, menos uno: la caída del pelo. Se supone que a las dos semanas del primer chute se empieza con ella y yo he cumplido con el pronóstico como un reloj.

El martes por la noche empecé a notar que se me desprendían apéndices capilares que en circunstancias normales estaban bien fijos; el miércoles la cosa fue a más y ayer, jueves, cuando me levanté tenía la almohada llena de pelos y cada vez que me pasaba la mano me quedaba con mechones; lo dicho, a los quince días justos, tal y como me pronosticaron.

El problema es que Mi Sistema, que no es más que una prótesis capilar fija hecha a medida (una peluca de pelo natural que no se quita, para que nos entendamos) no llega hasta el miércoles que viene, con lo cual iba a tener que ver cómo durante seis días me iba quedando calva poco a poco. El director del centro R. me dio dos opciones: una, que hasta el miércoles no me tocara el pelo, no me lo lavara y me pusiera laca para que los cabellos que se desprenden se quedaran pegados a los últimos supervivientes (pero, aun así, el lunes o el martes ya tendría que llevar un pañuelo); y, la otra, raparme la melena que todavía llevaba –y todavía tenía mucho pelo, a pesar de lo que se me había caído, pero si hay algo que me sobraba antes de todo esto era cabello- y ponerme Un Sistema Provisional para llegar en condiciones al miércoles.

A grandes males, grandes remedios. “Que me rapen”, dije.

Y me pasaron la máquina y me dejaron calvita.

Pensaba que me lo tomaría peor, pero supongo que estar mentalizada ayuda. Aun así, no fui tan valiente como para afrontar mi propia imagen en el espejo después de que me hubieran pasado la máquina. Natalie Portman está guapísima en “V de Vendetta” con su cabeza bien rapada, Demi Moore está hasta sexy en “La teniente O’neill”con su corte al cero y La Mari de Chambao demuestra ser muy alternativa sin tener que preocuparse por ir a que la peinen, pero yo ni soy tan guapa como la Portman, ni tan espectacular como la Moore ni tan hippy como La Mari, por lo cual pedí que me taparan el espejo mientras me pasaban el cortacésped.

Después me pusieron la peluca, teñida de mi color, me la ajustaron y me la dejaron fija, la cortaron más o menos como llevaba el pelo antes y, finalmente, me peinaron normalmente: secador, cepillo redondo y plancha.

¿Cuál es el resultado? Lo veréis cuando me pongan Mi Sistema, el definitivo, porque pienso colgar fotos. Ahora me veo un poco rara, porque el corte no es igual, y el pelo no tiene ni tanto movimiento ni tanto brillo como el propio (es la grasa del cuero cabelludo la que lo provoca; cosas de las que una se entera en estas circunstancias), pero creo que la gente que no lo sepa no lo notará. De hecho, a la hora y media pasé la prueba de fuego, porque fui a la óptica a recoger mis nuevas gafas, y ni la chica de la tienda –que me conoce hace años- ni las tres alumnas que me encontré allí hicieron ningún comentario, ni siquiera del tipo “te has cambiado el peinado”.

No he tenido problemas para dormir, aunque la sensación que tengo es que llevo un gorro de natación, con la salvedad de que llevo el pelo por encima, en lugar de llevarlo por debajo, que sería lo normal.

8 comentarios:

fray lokus dijo...

Hola campeona.

Que me vas a decir a mí, recuerdo el primer día de mili que pese a llevar el pelo corto el sargento dijo que ese "pelao" era de mar(piiiiiii) y nos pasaron la maquinita a todos.

porca miseria

María Antonia Valdivielso dijo...

Fray Lokus,

Lo mejor de llevar la cabeza rapada es que se está de un fresquito... El que no se consuela es porque no quiere.

Gracias por los ánimos y por compartir tus recuerdos de la mili con nosotros. Qué tiempos aquellos... (¡Que no vuelvan!)

Llista de correu dijo...

Hola!

Segur que això dels cabells és com quan vas a la peluqueria a canviar de pentinat: al final t'acostumes tot i haver sortit una mica estrany. Els canvis sobten. Però al final tot s'arregla i torna al seu lloc.

Per cert, gràcies per les correccions.

I una cosa volia demanar, els capellans o frares fan la mili?

Una abraçada.

Garci

maria dijo...

Hola guapa, fa un parell de dies que intent entrar al teu blog però cada vegada tenc problemes, ja veus que la informàtica no és el meu fort.
Se cert que tot hi haver perdut elcabell segueixes tenint el mateix glamour de sempre ( hopènsen tots els alumnes de l'institut).
Llegint els teus comentaris continuo pensant que ets una persona excepcional i molt valenta, fris de vorer-te, quan en tenguis ganes podem fer un poleo o una herba lluisa amb anís (és boníssima).
Moltes besades.
Maria Torrandell

tana dijo...

no puedo insertar comentario esto es la enésima prueba besos

María Antonia Valdivielso dijo...

Maria,

Un milió de gràcies pels teus comentaris i ànims. Aquestes infusions -i una mica de pa acabat de fer- queden pendents per quan torni a Pollensa.

Tant de bo jo estigués tan segura del meu "glamour" amb aquests cabells. Però tot se compondrá i, a la fi, això no és més que una qÜestió estètica.

Ah! I el gran avantatge de tot plegat, és que estalviaré una doblerada en depilació!

Una abras(no tenc ce trencada)ada molt forta.

María Antonia Valdivielso dijo...

Tanita,

Problemas con la informática? A El Escorial no ha llegado Internet de banda ancha? No te preocupes, sé que piensas en mí, porque hasta Alemania me están llegando las fuerzas que me enviáis Pere i, sobre todo, tú.

María Antonia Valdivielso dijo...

Garci,

Crec que aquest Fray Lokus és un frare una mica especial. Ja saps el que es diu en bon castellá: "El hábito no hace al monje". Per si de cas, a la vostra salut, em beuré una cervesa d'aquestes del franciscà, que tant m'agraden.

Salut, companys!